Un rosco viaja a Dinamarca

19
Ene
2011

En vísperas de reyes una clienta llamada Azucena nos consultaba la posibilidad de llevar un rosco a Dinamarca. Se nos ocurrió que nos contara el viaje y las costumbres de Dinamarca así como los panes y pasteles típicos que viera en su estancia.

Este es el maravilloso relato que nos hace Azucena de su viaje. Muchísimas gracias por todo y sobre todo por el cariño que trasmites.

El relato es extenso (ya que no hemos cortado nada), pero merece la pena. Esperemos que otros clientes y amigos, puedan ser embajadores de sus viajes y darles cabida en este blog.

Un rosco viaja a Dinamarca

Esta es la historia de cómo un rosco de reyes llega hasta una mesa en Dinamarca. En este viaje, Artepan se convierte en embajadora de los Reyes Magos y, servidora, en el paje encargado de hacer llegar el presente a su destino.

El rosco va dirigido a Klaus, de 68 años, austriaco de nacimiento y residente en Dinamarca durante casi dos décadas. Austria, país católico, reconoce la festividad del 6 de enero; en Dinamarca, sin embargo, de tradición luterana, apenas quedan restos de esta celebración.

Mi amistad con Klaus nació en el Camino de Santiago, este año pasado. En noviembre visitó Vitoria, y quedó encantado con la ciudad, con Euskadi en general –el paisaje, el ambiente la gastronomía… Y ahora, el 5 de enero, he viajado yo a Dinamarca.

Como llegaba en fecha tan señalada, por la noche además, resultaba casi obligado llevar un rosco a mi anfitrión, para lo que solicité los servicios y asesoramiento de Artepan.

La primera cuestión que se planteaba era cómo hacer que llegara fresco para su consumo el día 6, un día después de recogerlo en la tienda. Para ello, los pasteleros propusieron entregármelo congelado y en una caja de poliespan, para protegerlo de la temperatura exterior.

Las medidas de la caja (42x36x15cm) entraban dentro de las permitidas como equipaje de mano, por lo que no habría problema para transportarla en el avión. Aun así, estuve buscando una maleta en la que poder introducir, al embarcar, además de la caja, el bolso, lectura y otros objetos.

La caja de poliespan condicionaba, por otra parte, la forma del rosco. El rosco- de 10 raciones y de nata- tenía que ser ovalado, cuestión sin importancia, en realidad. El aspecto era estupendo, en cualquier caso.

La caja se envolvió en film transparente, y se rodeó con una cinta con lazada, para transportarla sujetándola del nudo.

El 5 de enero, hacia las 8 de la mañana, recogí el rosco en Artepan.

Recogida del rosco en Artepan

Fui caminando hasta la estación de autobuses, y a las 8,45 estaba camino a Bilbao. El conductor me obligó a dejar la caja en el maletero, así que hice el trayecto algo preocupada. No hubo ningún incidente; tampoco en el viaje hasta el aeropuerto.

Mi vuelo salía a las 14,10 hacia Frankfurt. Allí, a las 20,00 horas cogería otro avión hasta Copenhague, para llegar a las 21,30. Pregunté en el mostrador de facturación si podía haber algún problema para subir el rosco a bordo. En absoluto y, de hecho, otro viajero había tenido la misma idea.

Rosco en la estación de autobusesRosco en el aeropuerto

Los vuelos transcurrieron estupendamente. No hubo ninguna pega para subir la caja y el resto de mis cosas al avión, y aterricé en Copenhague a la hora prevista, con todo mi equipaje en perfecto estado.

En el aeropuerto me esperaba Klaus. Sabía que llevaba el pastel, ya que le conté la propuesta. Quise saber si veía bien que hiciera fotos, pues yo no conocía todavía a su familia. Se mostró encantado con la idea, y toda la familia quiso colaborar.

Hicimos en coche los 90 kilómetros hasta su casa en Næstved y, allí, lo primero tras dejar el equipaje fue desembalar el rosco para ver qué tal había llegado. ¡Estupendo! Tan bien como salió de la tienda. Y la nata, en perfecto estado. Así que al frigorífico, y hasta el día siguiente.

Rosco en casa de KlausKlaus abriendo el rosco

El día de Reyes comimos con una de las hijas -Stephanie-, su marido -Henrik-, y los hijos –Anton y Johann.

Habíamos quedado a las 14,00 horas para tomar café y rosco. En Dinamarca la comida puede ser entre las 11,30 y las 13 horas, y la cena en torno a las 18 horas. A veces, la comida puede ser dulce, o tan temprana como nuestro hamaiketako, y consistir en pinchos fríos.

Preparados para comer el roscoPreparados para comer el rosco

El rosco fue un éxito. Les encantó el colorido, el sabor y la jugosidad de la masa. Guardamos parte para otra parte de la familia, ya que resultaba algo “exótico”. Klaus explicó que en Austria se celebra el día de Reyes, pero no hay ninguna tradición gastronómica en torno a esa festividad.

La única celebración allí se lleva a cabo la tarde del 5 de enero. En todas las poblaciones, una persona recorre las calles con una tiza bendecida por el sacerdote del lugar. Llama a las casas y pregunta si puede escribir en su puerta. Si se le permite, con la tiza escribe el año que corresponde, y entre las dos primeras cifras y las dos últimas, las iniciales de los Reyes Magos –M, C (Caspar), B-. Así, este año habrían escrito 20 C+M+B 11. Esto sería un símbolo de protección para el hogar.

Henrik comenta que en algunas zonas de Dinamarca se mantiene una tradición relacionada con la Epifanía. Él es de la isla de Agersø, y allí, el 5 de enero, al anochecer, la gente se disfraza para no ser reconocidos. Llaman a las casas en las que hay luz y piden entrar, sin mediar palabra. Los habitantes de la casa tienen que descubrir quiénes se esconden bajo los disfraces. Si no aciertan, tienen que entregar dulces a visitantes; si aciertan, nadie recibe nada. Tampoco en Dinamarca hay ningún alimento especial este día.

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De paseo por Copenhage, nos acercamos a la pastelería La Glace (www.laglace.dk), artesanos reconocidos y, por lo visto, proveedores de la Casa Real. Me sorprende encontrar un pastel de Reyes. No podemos hacernos con uno, y están tan ocupados que no conseguimos más información que la hoja explicativa que dan con el dulce. Parece ser un producto de repostería francesa.

La traducción sería más o menos la siguiente:

 El pastel de los Reyes Magos

El pastel de los Reyes Magos

Las navidades terminan el día de Reyes, en el que se retira el árbol y toda la decoración. En muchos países este día se celebra con la Galette au Roi.

Todo comienza en casa el primer domingo de Adviento (el cuarto domingo anterior a Nochebuena). Entonces se saca el pesebre, y los animales en torno a él. Los Reyes Magos comienzan su viaje desde distintos rincones de la casa. Se mueven lentamente, avanzando un poco cada día. El día de Nochebuena, el niño Jesús será dejado en el pesebre. Hasta el 6 de enero no llegan Melchor, Gaspar y Baltasar, los reyes que simbolizan los mundos conocidos en la antigüedad –Europa, Asia y África-, con sus regalos. En un principio eran desconocidos, pero sabios que seguían la señal celeste para llegar al nacimiento de Jesús.

 Los regalos que portan simbolizan el nuevo comienzo que supone el nacimiento de Cristo –el oro, como símbolo del rey que sirve a la humanidad; incienso, signo de su divinidad; y mirra, signo del sufrimiento que padecerá.

 Cómo cortar el pastel

Se corta en tantas porciones como comensales. El más joven de la familia se esconde bajo la mesa y decide el orden en que se reparten los pedazos a cada uno.  Cuando todas las porciones se han repartido, aumenta la emoción por ver a quién le ha tocado la fève. Ésta es una figura –antiguamente un haba, hoy una figura de porcelana- que se esconde en el pastel. Estas figuras son un objeto de colección, ya que no se puede saber cuántas se llegarán a conseguir. La persona afortunada que encuentra la figura se convierte en el rey o reina del día; es coronado (el dulce viene acompañado de 2 coronas) y elige a su rey o reina.  Hallar la fève es augurio de buena fortuna, señal de fertilidad en el año venidero.

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El pan típico de Dinamarca es el rugbrød (un pan de centeno, que habitualmente incluye semillas de girasol). http://www.bbc.co.uk/dna/h2g2/alabaster/A405776

Pan típico de Dinamarca

Se utiliza como base de unos sándwiches “abiertos” llamados smørrebrød, uno de los productos típicos que se consumen a mediodía. El pan se corta en rodajas finas, se untan de mantequilla, y encima se colocan distinos productos fríos –huevo cocido, embutido, pescado marinado o rebozado, gambas, lechuga, hierbas… lo que permita la imaginación. Se come con tenedor y cuchillo.

Tipos de sandwiches hechos con el pan típico

Entre los productos de repostería más típicos se encuentran los wienerbrød, bollos con masa parecida al croissant, que puede tener múltiples formas y cremas. Podemos mencionar, entre otros, el frøsnapper, con forma de trenza y con semillas de amapola; o el spandauer, redondo, con relleno en el centro, sobre la masa.

http://adventurefoodie.blogspot.com/2009/03/wienerbrd-danish-pastries.html

http://www.rvh.on2day.dk/content.asp?ID=138&pID=121

Postre típico: frosnapperPostre típico: spandauer

Azucena Domínguez Urruzola

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4 Comentarios

  1. LAURA
    Comentado 22 enero, 2011 a las 14:35 | Permalink

    Muy interesante, Azucena!
    Parece que el rosco se lo pasó muy bien en Dinamarca…gracias por compartirlo!
    Esperamos impacientes la próxima aventura del rosco…¿dónde será??

  2. yolanda
    Comentado 27 enero, 2011 a las 22:44 | Permalink

    Da gusto Azucena el relato de tu viaje .Hemos aprendido contigo algunas costumbres de ese pais.
    Con que mimo llevaste ese preciado regalo
    Gracias

  3. Azucena
    Comentado 31 enero, 2011 a las 16:03 | Permalink

    Me gustaría agradecer desde aquí a Artepan, por la disposición que mostraron todos cuando les expuse mi intención, y la ayuda que me ofrecieron de forma tan encantadora. También quiero agradecer desde aquí a Klaus Wagner, mi anfitrión e intérprete; se implicó y emocionó tanto como yo en la búsqueda de información. ¡Así da gusto ir de viaje! ¿Quién va ahora?

  4. Artepan
    Comentado 31 enero, 2011 a las 16:21 | Permalink

    Gracias a tí Almudena y por extensión a Klaus y toda su familia, por vuestra historia y por la ilusión que habeis demostrado en todo el viaje del rosco.
    Un abrazo

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