Polvorones: reivindicamos el sabor más delicado de la navidad

9
Dic
2013

 

Lo sabemos. Con sólo leer la palabra ‘polvorón’ muchos de vosotros habréis notado cierta pesadez de estómago. Os viene a la memoria esas masas secas y harinosas que habéis comido tantas veces y de cuyo sabor no tenéis un recuerdo especial. En Artepan nos van los retos y estamos empeñados en que os reconciliéis con uno de los bocados más típicos de la Navidad que, si bien es cierto que es calórico y denso, se deshace en la boca como ningún otro dulce de esta época, capaz de darle directamente al botón de los villancicos en nuestro cerebro.

El polvorón es un primo hermano del mantecado y se elabora con ingredientes muy parecidos, con la diferencia de la almendra y otros aromas como el anís la canela que le dan ese toque tan especial. Al parecer allá por el siglo XVI, hubo un excedente de cereal y manteca de cerdo en Andalucía y alguien debió pensar que ambos ingredientes maridarían estupendamente. Fuera como fuere nació uno de los dulces más típicos de la zona que después evolucionaría en otras recetas como ésta tan navideña.

En Artepan empleamos harina tostada, praliné de almendra Marcona también tostada, manteca de cerdo ibérico, azúcar, nuez moscada y canela. Nuestra receta es una herencia del gran Ignacio Mendizabal, un excelente pastelero al que mencionamos habitualmente, gran amigo de nuestro fundador y que nos dejó un legado pastelero de gran calidad y mucha sabiduría. Y, en este caso, estamos orgullosos de homenajearle con este polvorón, un bocado más que exquisito.

¿Cómo elaboramos los polvorones en nuestro obrador? Mezclamos todos los ingredientes, extendemos la masa, la cortamos con un sacabocados (una palabra que nos encanta para definir al cortapastas) y horneamos los polvorones a más de 300º, sólo con el calor del horno por arriba y muy poquito tiempo. Una vez horneados y  los espolvoreamos con azúcar glas y los dejamos reposar un día entero antes de envolverlos para que asienten bien.

¿El resultado? Lo mejor es que vengáis a probarlos. Os prometemos que su sabor especiado y su delicada textura os reconciliarán con ellos. Porque la Navidad sin polvorones… ¡no es Navidad!

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