MARCARINO: El sueño romántico del panadero

24
Oct
2012

Después de nuestra visita al molino nos quedamos con las ganas de conocer dónde se hacía la deliciosa masa de pizza que comimos varios días. ¿Dónde comprarían el pan los italianos de la zona? ¿Dónde cocerían esas masas crujientes y aromáticas? Decidimos preguntar a los lugareños por una panadería que visitar en la zona y las respuestas coincidieron en que la mejor era Marcarino. Bautizada a sí misma en las bolsas de papel como Il forno del buon pane (el horno del buen pan) esta panadería de Roddino tiene motivos para estar orgullosa.

Su historia ya engancha. Carla nos recibió con los brazos abiertos y nos contó que ella y Roberto decidieron ir a este pueblo hace años a hacer pan en el horno de leña de la vieja casa que compraron. Una decisión meditada, porque realmente Roddino está perdido en el mapa, eso sí, en un paisaje bucólico rodeado de viñas y campos de cereal. El horno era la joya de la casa y Roberto  comenzó a hornear hacia el año 1997, hasta que se animaron y abrieron la panadería.

Su horno es el sueño del panadero. La cámara de cocción y combustión es la misma. Roberto hace fuego por la tarde y trabaja de madrugada.

 

Lucca el hornero Luca el Hornero

                                      pizzas

                                                                Pizzas y Focaccias

Cuando la solera alcanza los 270º cuecen las pizzas y las focaccias y cuando la temperatura baja a 220º cuecen seis hornadas de panes diversos. Sin duda, el dueño de esta maravilla ha invertido años en conocerla bien y sacarle el máximo partido. Tanto es así, que hasta el sistema de limpieza es impecable y parte de la propia base de la solera. Con una palanca, la base se inclina y recoge todas las cenizas sin manchar el exterior.

 

                     Panes en el horno 

         panes en el horno y detalle de la trampilla donde se barre la ceniza

 

Los panes de Marcarino son ecológicos y con masa madre,

 

elaborados en piezas de kilo o de medio kilo de distintos cereales, como el trigo, el kamut, la espelta, el centeno, el khoresan, las mezclas… solos o con aceitunas, pipas, sésamo y otras semillas.

 

 

 

Sus hornadas se venden por encargo, repartidas en furgonetas que llegan a cientos de kilómetros. Porque el pan de Marcarino tiene muy buena fama y bien merecida. Y si las manos de Roberto y su mujer se llevan buena parte del mérito, seguramente algo tendrá que ver que forman sus panes delante de una cristalera con vistas a un paisaje interminable de vides y con los Alpes al fondo.

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Un Comentario

  1. Jokin
    Comentado 25 octubre, 2012 a las 14:12 | Permalink

    Que bonito!
    Da la sensación de que esta pareja ha logrado crearse, más que una forma de ganarse “el pan”; un estilo de vida, alrededor de ese horno.
    Con la satisfacción personal de que su público demanda su buen hacer.
    Da gusto ver que sigue habiendo “resistentes”.
    Bravíssimo!

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