Dulce Artepan

21
Dic
2011

Lo prometido es deuda. Hace unos días hablábamos de un dulce típico de Navidad en nuestra tierra, Peralta, y hoy regresamos a este blog para hablar del bocado navideño por excelencia: el turrón. Como muchas otras recetas, ésta tiene su origen en la cultura árabe, experta en mezclar frutos secos con miel o azúcar. Ellos trajeron este dulce a Italia y a nuestro país, en este caso a través de Alicante, donde ya en el siglo XV se convirtió en un manjar famoso.

Sin embargo, ha llovido mucho desde entonces y las variaciones del turrón duro o el de Jijona han venido influenciadas por el cambio en los gustos del gran público y por la evolución de la confitería. En Artepan llevamos semanas con el obrador convertido en un crisol de almendra, piñones, chocolate, yema y decenas de ingredientes que empleamos en la elaboración de un amplio abanico de turrones que podéis conocer al detalle en nuestra web.

Cada uno de ellos tiene sus secretos de elaboración. Nuestros turrones despliegan su variedad en distintas clases: los que tienen una base de mazapán (yema tostada, nuez y pan de Cádiz), aquellos de base de praliné (almendra, piñón, crujiente y Vasco) y los trufados (whisky, coco, frambuesa, Irlandés y fruta de la pasión).

Para los turrones con base de mazapán, nuestros expertos elaboran un almíbar cuya textura depende de la humedad que traiga la almendra cada año. A este almíbar se le añade la almendra bien molida y el ingrediente que lo caracteriza, por ejemplo, la yema. Todo ello se integra en la amasadora, donde enfría y coge cuerpo. La masa se encajona en los moldes de madera forrados de papel, que nosotros denominamos marcos, y se deja reposar unos dos días. En el caso del de yema tostada, lo tostamos con una pala al rojo vivo para que coja ese color y sabor tan característicos. Estos turrones no se hornean, salvo la excepción del turrón de Cádiz, que se elabora con capas de mazapán, yema, membrillo y chocolate y se termina horneando muy fuerte después del reposo, para después cortarlo en barras.

Turrón yema

Espolvoreando azúcar

Espolvoreando azúcar

Tostando el azúcar con pala

Tostando el azúcar con pala

Las variedades de praliné se elaboran de forma muy similar. El fruto seco se tuesta con azúcar y se pasa por un rodillo para obtener una pasta, a la que añadimos almendras, piñones u otros frutos. Esta mezcla de praliné se combina con diferentes chocolates atemperados.

Otra clase de turrón que tiene más éxito entre los más golosos es el turrón trufado, para la que convertimos una base de trufa en una barra de turrón. Estas variedades van encamisadas en moldes bañados en chocolate, que rellenamos con la base de trufa con ingredientes como la frambuesa o una mezcla de chocolate blanco, trufa con nata infusionada en café y whisky para el Irlandés. Después se sellan con otra capa de chocolate y se enfrían en cámaras antes de desmoldarlas.

Turrón trufa al whisky

Encamisando los moldes con chocolate

Encamisando los moldes con chocolate

Preparado de la trufa

Preparado de la trufa

Añadiendo el whisky

Añadiendo el whisky

Rellenando los moldes con la trufa

Rellenando los moldes con la trufa

Tapando los moldes con chocolate

Tapando los moldes con chocolate

Desmoldeado

Desmoldeado

En la variedad está el gusto

Pero no sólo en la elaboración de los turrones se afana estos días el equipo de Artepan. Porque la Navidad, si hablamos de dulces, es mucho más. Y en nuestro afán por elaborar productos artesanales, nos gusta ampliar las propuestas a otros bocados tan típicos como los polvorones. Pese a su mala fama en muchos paladares, nos enorgullecemos de contar con una receta fina y exquisita que nos proporcionó un gran pastelero donostiarra que ya no está entre nosotros, Ignacio Mendizábal. Sin duda el resultado sorprende por su delicadeza. Porque un buen polvorón no tiene por qué empalagar.

Nuestro escaparate navideño se completa con los tradicionales guirlaches, esas deliciosas barritas de caramelo con frutos secos, las glorias rellenas de yema o membrillo, las bolas de yema con base de turrón tostado, las bolas de coco bañadas en chocolate o las preciosas anguilas y cocodrilos que tanto añoran nuestros mayores. Y nos acordamos de quienes prefieren pequeños bocados de variedad con estuches de turrones en miniatura o de los que prefieren algo diferente, con una original tarta de Navidad.

Cocodrilos

Cocodrilos

Y aunque son especialidades que las mantenemos durante todo el año no hay que olvidarse de nuestros panettones, bombones, trufas y licoreras.

Si queréis pasar de la lectura al paladar, os invitamos a que visitéis nuestras tiendas y degustéis estas delicias que nunca faltan en una celebración navideña. Dulces clásicos con el punto innovador que requieren las nuevas tendencias, más ligeros y con sabores más suaves. Y siempre con nuestra filosofía artesanal desplegada con destreza por nuestro gran equipo de profesionales. En Artepan, la Navidad es más dulce que nunca.

 

 

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